Movimientos para esbozar el tejido que nos atraviesa
Actualizado: 8 jun 2020
Domingo 19 de abril de 2020
Escribo esta primera entrada impulsada por un artículo que leí en la sección de opinión de diario El Universo. El texto se centra en el poder de las series de televisión y cómo constituyen una fuente de diversión y escapismo en época de la COVID-19 (claro, para quienes tenemos el privilegio de pensar en cómo “entretenernos”). Lo que me llama la atención de este escrito son las ideas que rodean al concepto de literatura y su función en la vida de las personas: “avanza a contrapelo de la realidad, la cuestiona, complementa o corrige...cuando se alimenta de los datos más cercanos a la escritura, pone énfasis en las facetas encubiertas o marginales que pasan inadvertidas para la mayoría”. Percibo una insistencia en situar a la literatura en un pedestal incuestionable e inamovible. ¿Acaso la literatura no ha marginado a los cuerpos desobedientes? ¿Acaso la literatura no ha reproducido representaciones estereotipadas de los sectores más vulnerables? Temo de las nociones absolutistas y no revisionistas de la crítica literaria. Estas generalizaciones nos hacen pensar en el lugar “maravilloso” de la literatura...cuando sabemos que también ha enmascarado opresiones.

Pienso en la clase que tuvimos esta semana donde discutimos el texto de Terry Eagleton. Nos centramos en las trampas que esconde el texto narrativo. Lo ideológico encubierto y en esa incapacidad de reconocer que no estamos frente a un dispositivo inofensivo. Descifrar las estructuras de poder y contrastar con otras narrativas como un ejercicio de constante intervención para intentar develar cómo ciertos valores “actúan dentro de una forma estructurada de percibir el mundo”.
Intento colocar consignas:
Desobedecer.
Desarticular.
Desestructurar
Movimientos para esbozar el tejido que nos atraviesa.






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