La entrega
Actualizado: 8 jun 2020
Jueves 22 de mayo
He finalizado la corrección de mi plan de tesis. Pensé que no lo lograría. Me he negado a sentarme y a regresar al texto como especie de desquite. No sé a qué, pero así fui postergando la entrega. Propuse este tránsito personal que quiero hacer parte de mi investigación:
Deseo ensayar una escritura que entrecruce las experiencias y estímulos que han significado emprender este proyecto de investigación. La pandemia como escenario de memorias y de tensiones sociales. A menudo me pregunto ¿cómo Nela habría actuado en esta situación? ¿Qué reflexiones construiría en este momento histórico? Por otro lado, está mi coyuntura personal afectada por la muerte de mi abuelo, como un detonante de subjetividades y de cambios de perspectivas en horizontes que pensábamos seguros.
Soy de Guayaquil y he tenido que asistir inmersa en ella a la tragedia de la enfermedad, de la muerte repetida, de la contracción económica que ha ahondado las desigualdades hasta para sufrir y morir. Cómo no cruzar el cuerpo vulnerado, la historia de otros cuerpos silenciados en una escritura que busca construir y dejar rastro de otras memorias. La memoria del cuerpo. Esa que m
uchas veces no encuentra los signos y sus posibilidades de expresión: “A veces tengo que callarme y tocar otros cuerpos para comunicar pues el lenguaje no es suficiente. Yo uso el cuerpo, su lenguaje, para que acompañe a la palabra”, dice Julieta Paredes.






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