Isabella, una categoría para aproximarnos
Tatiana Landín
7 jun 2020
2 min de lectura
Miércoles 29 de abril
A ella la conozco por fotos o videos compartidos en el chat familiar. A ella la sigo con la mirada desde hace un mes. A ella la materializamos en las palabras que sus padres comparten con nosotrxs. Me apena reconocer que caigo muchas veces en las trampas del género. “¿Rosado?” Me sorprendí con esta pregunta una tarde en la que mi hermana aterrizó en mi casa como buena paracaidista que es, mientras nos poníamos de acuerdo con los regalos que escogimos para nuestra primera sobrina. Allí estaban frente a nuestros ojos: camisetas, vestidos, faldas, medias, zapatos en tamaño mini. Cegada por la variedad de artículos que rodean la primera performatividad de un bebé. Asisto a la primera simulación de un cuerpo. Espectadora del escenario en el que colocamos a esa corporalidad: “El acto que es el género, el acto que agentes corporeizados son, en el sentido que encarnan dramática y activamente...portan significados culturales” (Butler 1991, 306). Isabella destinada a una categoría. Isabella marcada por un color. Isabella, el target: bebé niña o bebé niño. Nada más. Allí se acababan las opciones. El binomio en todo su esplendor.¿Qué serán de los niños que nazcan con “una alita rota”?






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